Apostolado de la Virgen Peregrina
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APOSTOLADO DE LA VIRGEN PEREGRINA

¿Quién es la Virgen Peregrina de Schoenstatt?

La Santísima Virgen, peregrinando desde su Santuario, va al encuentro de las necesidades de cada pueblo. El fin específico de este apostolado es colaborar con la Iglesia en la nueva evangelización del tiempo actual.

En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas Isabel oyó el saludo de María, saltó de alegría el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo.
Lc 1, 39-41
De hecho la madre no espera a sus hijos sólo en su propia casa, sino que los acompaña a todas partes donde van, donde quiera que vivan, donde quiera que trabajen, donde quiera que se reúnan sus familias, donde quiera que estén presos o enfermos o en cualquier camino errado donde se encuentren o donde estén alejados de Dios o cargados de culpa, allá en todas partes Ella está con ellos.
San Juan Pablo II

En cada hogar, María quiere dar respuesta a nuestras necesidades y llenar de paz a tantas personas que, como Isabel, se sienten desvalidas y solas, que no saben reconocer en su vida el amor de Dios que conduce todo para nuestro bien. Ella quiere enseñarnos que la ley fundamental de construcción del mundo es el amor. El fundamento es el amor gratuito de Dios y desde esta experiencia podemos aprender a amarnos, acogernos, respetarnos, dialogar…

Como lo expresa tan bien el Papa:

Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre.
Papa Francisco

 

La Santísima Virgen, peregrinando desde su Santuario, va al encuentro de las necesidades de cada pueblo. El fin específico de este apostolado es colaborar con la Iglesia en la nueva evangelización del tiempo actual.

En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas Isabel oyó el saludo de María, saltó de alegría el niño en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo.
Lc 1, 39-41
De hecho la madre no espera a sus hijos sólo en su propia casa, sino que los acompaña a todas partes donde van, donde quiera que vivan, donde quiera que trabajen, donde quiera que se reúnan sus familias, donde quiera que estén presos o enfermos o en cualquier camino errado donde se encuentren o donde estén alejados de Dios o cargados de culpa, allá en todas partes Ella está con ellos.
San Juan Pablo II

En cada hogar, María quiere dar respuesta a nuestras necesidades y llenar de paz a tantas personas que, como Isabel, se sienten desvalidas y solas, que no saben reconocer en su vida el amor de Dios que conduce todo para nuestro bien. Ella quiere enseñarnos que la ley fundamental de construcción del mundo es el amor. El fundamento es el amor gratuito de Dios y desde esta experiencia podemos aprender a amarnos, acogernos, respetarnos, dialogar…

Como lo expresa tan bien el Papa:

Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre.
Papa Francisco
¿Cómo se concreta la visita de la Virgen Peregrina?

María llega hasta nosotros en una visita mensual. Cada imagen visita mensualmente siempre las mismas familias/personas. Cada una recibe la visita de nuestra Madre en las mismas fechas de cada mes; el misionero se encarga de asignar tres días fijos a cada hogar. La importancia de mantener este sistema regular de funcionamiento es el que permite que la presencia de la Stma. Virgen se vaya incorporando con naturalidad en nuestra vida cotidiana y que las personas que la reciben vayan creciendo en su relación de amor con Ella.

Al servicio de la pastoral de enfermos, de la pastoral infantil y juvenil, de las catequesis en las parroquias, existen diferentes adaptaciones específicas del Apostolado de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.

Si quieres recibir la visita de la Virgen en tu casa o ser su misionero/a, escríbenos y nos pondremos en contacto contigo:

vergepelegrina@schoenstatt.cat

Es un apostolado parroquial, pues en colaboración con el párroco está al servicio de la nueva evangelización de cada Iglesia local.  Es la misma Madre de Dios que quiere salir, caminar y visitar a sus hijos; a todos pero especialmente a los más necesitados, a los que están más alejados de Dios, su Padre. Ella camina en su pequeño Santuario Peregrino. Ella quiere volver a dar a luz a Cristo en nosotros, los hombres de hoy sean cuales sean nuestras circunstancias personales, sociales o económicas.

A través de este apostolado buscamos acercar a la parroquia, a muchos bautizados que están alejados o en actitud pasiva, a otros hermanos a quienes quizá nadie ha hecho llegar el mensaje de la Buena Nueva, a aquellas personas que por enfermedad u otra circunstancia particular, no pueden participar y animar a todos los que ya participan activamente en la vida parroquial en su actitud de servicio y evangelización. El Apostolado de la Virgen Peregrina es un medio de evangelización al servicio de la pastoral ordinaria, que quiere contribuir a la educación de muchos cristianos para que asuman una actitud misionera en su entorno y se comprometan con la tarea de la nueva evangelización a partir de la experiencia personal del amor de Dios.

María llega hasta nosotros en una visita mensual. Cada imagen visita mensualmente siempre las mismas familias/personas. Cada una recibe la visita de nuestra Madre en las mismas fechas de cada mes; el misionero se encarga de asignar tres días fijos a cada hogar. La importancia de mantener este sistema regular de funcionamiento es el que permite que la presencia de la Stma. Virgen se vaya incorporando con naturalidad en nuestra vida cotidiana y que las personas que la reciben vayan creciendo en su relación de amor con Ella.

 

 

Al servicio de la pastoral de enfermos, de la pastoral infantil y juvenil, de las catequesis en las parroquias, existen diferentes adaptaciones específicas del Apostolado de la Virgen Peregrina de Schoenstatt.

Si quieres recibir la visita de la Virgen en tu casa o ser su misionero/a, escríbenos y nos pondremos en contacto contigo:

vergepelegrina@schoenstatt.cat

Es un apostolado parroquial, pues en colaboración con el párroco está al servicio de la nueva evangelización de cada Iglesia local.  Es la misma Madre de Dios que quiere salir, caminar y visitar a sus hijos; a todos pero especialmente a los más necesitados, a los que están más alejados de Dios, su Padre. Ella camina en su pequeño Santuario Peregrino. Ella quiere volver a dar a luz a Cristo en nosotros, los hombres de hoy sean cuales sean nuestras circunstancias personales, sociales o económicas.

A través de este apostolado buscamos acercar a la parroquia, a muchos bautizados que están alejados o en actitud pasiva, a otros hermanos a quienes quizá nadie ha hecho llegar el mensaje de la Buena Nueva, a aquellas personas que por enfermedad u otra circunstancia particular, no pueden participar y animar a todos los que ya participan activamente en la vida parroquial en su actitud de servicio y evangelización. El Apostolado de la Virgen Peregrina es un medio de evangelización al servicio de la pastoral ordinaria, que quiere contribuir a la educación de muchos cristianos para que asuman una actitud misionera en su entorno y se comprometan con la tarea de la nueva evangelización a partir de la experiencia personal del amor de Dios.

Origen y breve historia del Apostolado de la Virgen Peregrina de Schoenstatt

El Apostolado de la Virgen Peregrina comenzó el día 10 de septiembre de 1950, Año santo mariano, cuando Joao Luiz Pozzobon (peregrino del Santuario  de Schoenstatt de Santa María, Brasil) recibió  la misión de llevar una imagen de la Madre, Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt a visitar muchas familias. Joao Luiz, padre de familia que tenía en una pequeña tienda de alimentación,  aceptó en seguida esta tarea, por su gran amor a la Stma. Virgen y su profunda inquietud de acercar a Jesús a todas las personas posibles.

Él llevaba a la Stma. Virgen para que pudiera visitar a sus hijos en hogares, hospitales, escuelas y cárceles. Caminó incansablemente más de 140.000 kilómetros con el primer Santuario Peregrino sobre sus hombros, que pesaba 11 kg. Al ver como la Madre de Dios actuaba en los corazones, se convencía cada vez más de su misión  -a pesar de las muchas dificultades que fue encontrando-. Realizó fielmente este apostolado durante más de treinta años, hasta el día en que Dios le llamó a la vida eterna (27.6.1985). El 12 de diciembre de 1994 se abrió su proceso de beatificación.

Este apostolado se fue extendiendo y con ocasión de la visita de Joao Luiz al Santuario Original de Schoenstatt en Alemania y a Roma, en 1979, empezó a propagarse por distintos países. Así llegó también a España. Hoy está presente en más de 100 países de los cinco continentes.

De él dijo el P. Kentenich:

Nuestros teólogos jóvenes andan buscando una nueva pastoral. Aquí la tienen. El Apostolado de la Virgen Peregrina es la pastoral que nosotros necesitamos. Le procura oportunidades a la Madre para que ella pueda manifestarse… En la labor del Sr. Pozzobon se hace visiblemente realidad Ella es la Gran Misionera, Ella obrará milagros
P. J. Kentenich, 1968

Joao Luis fue un auténtico hijo espiritual y fiel discípulo del fundador de Schoenstatt, P. José Kentenich. De él aprendió a vivir su Alianza de Amor con María, dedicando todo su tiempo y fuerzas posibles a su sencilla labor de evangelización.

Gracias a la fidelidad de este padre de familia, miles de familias y hogares en el mundo entero reciben hoy en sus hogares la visita de la Virgen Peregrina, experimentando así cómo Ella sale del Santuario y va al encuentro de sus hijos.

En sus visitas Joao Luiz rezaba con las familias el rosario, aprovechando los misterios como una sencilla catequesis especialmente entre las personas más humildes que muchas veces no sabían leer. Motivaba a todos a demostrar con hechos su amor a María, ofreciéndole esfuerzos por la autoeducación, por cultivar una vida de oración. Lo expresa el lema: “Madre, nada sin ti, nada sin nosotros” para evangelizar el mundo de hoy.

Qué María, la Madre de la Iglesia, a través de su siervo fiel, el P. José Kentenich, enseñe a muchos hombres el camino de amor a la Iglesia para que la fuerza y la alegría de la fe penetre nuestro pueblo y nuestra patria.
Card. Ratzinger, 1982

El Apostolado de la Virgen Peregrina comenzó el día 10 de septiembre de 1950, Año santo mariano, cuando Joao Luiz Pozzobon (peregrino del Santuario  de Schoenstatt de Santa María, Brasil) recibió  la misión de llevar una imagen de la Madre, Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt a visitar muchas familias. Joao Luiz, padre de familia que tenía en una pequeña tienda de alimentación,  aceptó en seguida esta tarea, por su gran amor a la Stma. Virgen y su profunda inquietud de acercar a Jesús a todas las personas posibles.

Él llevaba a la Stma. Virgen para que pudiera visitar a sus hijos en hogares, hospitales, escuelas y cárceles. Caminó incansablemente más de 140.000 kilómetros con el primer Santuario Peregrino sobre sus hombros, que pesaba 11 kg. Al ver como la Madre de Dios actuaba en los corazones, se convencía cada vez más de su misión  -a pesar de las muchas dificultades que fue encontrando-. Realizó fielmente este apostolado durante más de treinta años, hasta el día en que Dios le llamó a la vida eterna (27.6.1985). El 12 de diciembre de 1994 se abrió su proceso de beatificación.

Este apostolado se fue extendiendo y con ocasión de la visita de Joao Luiz al Santuario Original de Schoenstatt en Alemania y a Roma, en 1979, empezó a propagarse por distintos países. Así llegó también a España. Hoy está presente en más de 100 países de los cinco continentes.

 

 

De él dijo el P. Kentenich:

Nuestros teólogos jóvenes andan buscando una nueva pastoral. Aquí la tienen. El Apostolado de la Virgen Peregrina es la pastoral que nosotros necesitamos. Le procura oportunidades a la Madre para que ella pueda manifestarse… En la labor del Sr. Pozzobon se hace visiblemente realidad Ella es la Gran Misionera, Ella obrará milagros
P. J. Kentenich, 1968

Joao Luis fue un auténtico hijo espiritual y fiel discípulo del fundador de Schoenstatt, P. José Kentenich. De él aprendió a vivir su Alianza de Amor con María, dedicando todo su tiempo y fuerzas posibles a su sencilla labor de evangelización.

Gracias a la fidelidad de este padre de familia, miles de familias y hogares en el mundo entero reciben hoy en sus hogares la visita de la Virgen Peregrina, experimentando así cómo Ella sale del Santuario y va al encuentro de sus hijos.

En sus visitas Joao Luiz rezaba con las familias el rosario, aprovechando los misterios como una sencilla catequesis especialmente entre las personas más humildes que muchas veces no sabían leer. Motivaba a todos a demostrar con hechos su amor a María, ofreciéndole esfuerzos por la autoeducación, por cultivar una vida de oración. Lo expresa el lema: “Madre, nada sin ti, nada sin nosotros” para evangelizar el mundo de hoy.

Qué María, la Madre de la Iglesia, a través de su siervo fiel, el P. José Kentenich, enseñe a muchos hombres el camino de amor a la Iglesia para que la fuerza y la alegría de la fe penetre nuestro pueblo y nuestra patria.
Card. Ratzinger, 1982
La Virgen Peregrina de Schoenstatt, Reina de la nueva Evangelización de Europa

El 8 de Septiembre  de 2012 el Arzobispo Rino Fisichella, Presidente del dicasterio para la Nueva Evangelización, coronó a la Virgen Peregrina en el Santuario original de Schoenstatt con el título de Reina de la nueva Evangelización de Europa, con la participación de 19 países europeos, entre ellos España.

En este Santuario de Schoenstatt venimos a pedir al Señor por intercesión de su Madre, la fuerza y la gracia para ser en el mundo testigos creíbles y fieles de su amor, y anunciadores de su Evangelio.
Arzobispo Rino Fisichella, 8 de septiembre de 2012

Las palabras que el 25 de octubre de 2014 en la celebración de los 100 años del Santuario de Schoenstatt el Papa Francisco dirigió a toda la Familia de Schoenstatt, resuenan de forma especial en el Apostolado de la Virgen Peregrina:

Al darles la bendición, los envío como misioneros en los próximos años. Los envío, no en mi nombre, sino en nombre de Jesús. Los envío, no solos, sino de la mano de nuestra Madre, la Virgen María y dentro del seno de nuestra Madre, la Santa Iglesia. Los envío en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Papa Francisco