Santuario
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 EL SANTUARIO DE SCHOENSTATT

 

 

Nuestro Santuario dedicado a la Madre, Reina y Victoriosa Tres veces Admirable de Schoenstatt es el corazón de Schoenstatt, de nuestra espiritualidad. Es un lugar de peregrinación que se ofrece para todo aquél que quiera encontrarse con Dios y con María. Así nuestro Santuario quiere ser expresión de esa Alianza de Amor sellada con la Stma. Virgen y la Stma. Trinidad.

 

Es una tierra santa porque el Señor y su Madre la han escogido para establecerse allí, para estar cerca nuestro y derramar gracias para la Iglesia y el mundo entero. Así ha sido nuestra experiencia, nuestra vivencia cuando estamos en un Santuario de Schoenstatt: ingresamos a un lugar sagrado donde el cielo toca la tierra.

 

Este lugar ha sido el origen de la vida de santidad de muchas mujeres y hombres que con su entrega heroica han dado su vida por Cristo y su Reino. Además en esta pequeña capillita ha surgido un fuerte movimiento de renovación espiritual extendido por el mundo, que busca servir a la Iglesia para conducirla a las nuevas playas del futuro. Desde el Santuario han surgido seis Institutos Seculares, un amplio movimiento laical y un movimiento popular y de peregrinos, instituciones educativas y diversas iniciativas apostólicas.

 

Sabemos que hay muchos y diversos Santuarios marianos en el mundo y en cada uno de ellos la Stma. Virgen nos media gracias especiales. En este Santuario, recibimos especialmente tres gracias de peregrinación:

 

El acogimiento espiritual

 

Es la experiencia que tuvieron los apóstoles en el Monte Tabor que los hizo exclamar: “¡Qué bien estamos aquí; establezcamos aquí tres tiendas!”. En su Santuario, María nos hace experimentar la realidad más honda: somos hijos amados de Dios y en su corazón encuentran lugar todos nuestros anhelos, nuestro mundo interior, nuestro sufrimiento… nuestra vida entera. Es la experiencia del abrazo del Padre y de la Madre al hijo que regresa al hogar. El reconocimiento de nuestra debilidad y necesidad de la acción de la gracia, nos abren al torrente de amor que quiere derramarse desde el corazón de María.

 

La transformación interior

 

Seguramente todos hemos sentido la tensión interior de querer aspirar a lo alto y pronto darnos cuenta de lo dificultoso que es levantar vuelo. Probablemente muchas veces nos hemos esforzado arduamente por superar algún defecto que tenemos y luego nos damos cuenta de que por nuestras propias fuerzas apenas hemos avanzado. María quiere ayudarnos y para ello en el Santuario poco a poco nos va transformando en imágenes suyas, en imágenes de Cristo. ¡El amor asemeja! y así en cada visita, nuestra Madre va tallando un poco más en nosotros el rostro de su Hijo Jesús para hacernos instrumentos para la construcción de su Reino.

 

El envío apostólico

 

Es la gracia que nos impulsa a salir al mundo como apóstoles de Cristo y de María para que muchos otros puedan experimentar a Dios en sus vidas. María fue aquella que congregó en torno a sí a los apóstoles en Pentecostés y gracias a su oración vino el Espíritu Santo que transformó a esos hombres débiles en auténticos testigos de Cristo, capaces de encender al mundo entero en su amor. Así también lo hace hoy María desde su santuario: nos envía a comunicar la buena noticia de la Alianza de Amor a un mundo sediento de su mensaje.

 

 

 

Nuestra historia nos demuestra que el Santuario quiere ampliarse al mundo entero, más allá del valle de Schoenstatt, como un gran torrente de vida que lleva fecundidad a cada rincón de la tierra.

 

En los Santuarios filiales, como el nuestro de Valldoreix, esta corriente alcanza a muchas ciudades, en países cada vez más distantes.  Desde allí se extiende a los Santuarios del Hogar, donde María quiere adentrarse en el corazón mismo de las familias, para compartir su vida y así renovar el mundo desde su célula vital.  En instituciones y lugares de trabajo, María también quiere establecerse para hacer presente a Dios en medio de nuestras realidades cotidianas y así unir el Cielo y la tierra como solo Ella sabe hacerlo.

 

Asimismo, a través del Apostolado de la Virgen Peregrina, la Stma. Virgen quiere llevar las gracias del Santuario de Schoenstatt a las personas que la acogen a través de esta imagen. María, como vemos en la escena de la Visitación, no se contenta con esperar que vengan hacia Ella, sino que sale presurosa a nuestro encuentro y nos visita solícita.

 

Y finalmente, cada uno de nosotros, como bautizados y aliados de María, queremos ser un Santuario vivo enviado a compartir la alegría de la Alianza de Amor, de manera que en nuestro corazón muchas personas también puedan experimentar la cercanía de Dios y su Madre.

 

CAPITAL DE GRACIAS

 

El secreto de este lugar de gracias y de peregrinación es lo que llamamos el “Capital de gracias”; por él se mantiene viva la Alianza de Amor que hace fecundo este lugar. No es otra cosa que nuestra vida misma entregada a María con nuestras alegrías y dificultades, nuestros desafíos y lugar, nuestro trabajo, nuestra oración y sacrificios. Todo lo ofrecemos como un regalo de amor a nuestra Madre y Reina para que Ella tenga las manos llenas para regalar a tantos que lo necesitan.

 

 

Nuestro Santuario dedicado a la Madre, Reina y Victoriosa Tres veces Admirable de Schoenstatt es el corazón de Schoenstatt, de nuestra espiritualidad. Es un lugar de peregrinación que se ofrece para todo aquél que quiera encontrarse con Dios y con María. Así nuestro Santuario quiere ser expresión de esa Alianza de Amor sellada con la Stma. Virgen y la Stma. Trinidad.

 

Es una tierra santa porque el Señor y su Madre la han escogido para establecerse allí, para estar cerca nuestro y derramar gracias para la Iglesia y el mundo entero. Así ha sido nuestra experiencia, nuestra vivencia cuando estamos en un Santuario de Schoenstatt: ingresamos a un lugar sagrado donde el cielo toca la tierra.

 

Este lugar ha sido el origen de la vida de santidad de muchas mujeres y hombres que con su entrega heroica han dado su vida por Cristo y su Reino. Además en esta pequeña capillita ha surgido un fuerte movimiento de renovación espiritual extendido por el mundo, que busca servir a la Iglesia para conducirla a las nuevas playas del futuro. Desde el Santuario han surgido seis Institutos Seculares, un amplio movimiento laical y un movimiento popular y de peregrinos, instituciones educativas y diversas iniciativas apostólicas.

 

Sabemos que hay muchos y diversos Santuarios marianos en el mundo y en cada uno de ellos la Stma. Virgen nos media gracias especiales. En este Santuario, recibimos especialmente tres gracias de peregrinación:

 

El acogimiento espiritual

 

Es la experiencia que tuvieron los apóstoles en el Monte Tabor que los hizo exclamar: “¡Qué bien estamos aquí; establezcamos aquí tres tiendas!”. En su Santuario, María nos hace experimentar la realidad más honda: somos hijos amados de Dios y en su corazón encuentran lugar todos nuestros anhelos, nuestro mundo interior, nuestro sufrimiento… nuestra vida entera. Es la experiencia del abrazo del Padre y de la Madre al hijo que regresa al hogar. El reconocimiento de nuestra debilidad y necesidad de la acción de la gracia, nos abren al torrente de amor que quiere derramarse desde el corazón de María.

 

 

La transformación interior

 

Seguramente todos hemos sentido la tensión interior de querer aspirar a lo alto y pronto darnos cuenta de lo dificultoso que es levantar vuelo. Probablemente muchas veces nos hemos esforzado arduamente por superar algún defecto que tenemos y luego nos damos cuenta de que por nuestras propias fuerzas apenas hemos avanzado. María quiere ayudarnos y para ello en el Santuario poco a poco nos va transformando en imágenes suyas, en imágenes de Cristo. ¡El amor asemeja! y así en cada visita, nuestra Madre va tallando un poco más en nosotros el rostro de su Hijo Jesús para hacernos instrumentos para la construcción de su Reino.

 

El envío apostólico

 

Es la gracia que nos impulsa a salir al mundo como apóstoles de Cristo y de María para que muchos otros puedan experimentar a Dios en sus vidas. María fue aquella que congregó en torno a sí a los apóstoles en Pentecostés y gracias a su oración vino el Espíritu Santo que transformó a esos hombres débiles en auténticos testigos de Cristo, capaces de encender al mundo entero en su amor. Así también lo hace hoy María desde su santuario: nos envía a comunicar la buena noticia de la Alianza de Amor a un mundo sediento de su mensaje.

 

 

 

Nuestra historia nos demuestra que el Santuario quiere ampliarse al mundo entero, más allá del valle de Schoenstatt, como un gran torrente de vida que lleva fecundidad a cada rincón de la tierra.

 

En los Santuarios filiales, como el nuestro de Valldoreix, esta corriente alcanza a muchas ciudades, en países cada vez más distantes.  Desde allí se extiende a los Santuarios del Hogar, donde María quiere adentrarse en el corazón mismo de las familias, para compartir su vida y así renovar el mundo desde su célula vital.  En instituciones y lugares de trabajo, María también quiere establecerse para hacer presente a Dios en medio de nuestras realidades cotidianas y así unir el Cielo y la tierra como solo Ella sabe hacerlo.

 

Asimismo, a través del Apostolado de la Virgen Peregrina, la Stma. Virgen quiere llevar las gracias del Santuario de Schoenstatt a las personas que la acogen a través de esta imagen. María, como vemos en la escena de la Visitación, no se contenta con esperar que vengan hacia Ella, sino que sale presurosa a nuestro encuentro y nos visita solícita.

 

Y finalmente, cada uno de nosotros, como bautizados y aliados de María, queremos ser un Santuario vivo enviado a compartir la alegría de la Alianza de Amor, de manera que en nuestro corazón muchas personas también puedan experimentar la cercanía de Dios y su Madre.

 

CAPITAL DE GRACIAS

 

El secreto de este lugar de gracias y de peregrinación es lo que llamamos el “Capital de gracias”; por él se mantiene viva la Alianza de Amor que hace fecundo este lugar. No es otra cosa que nuestra vida misma entregada a María con nuestras alegrías y dificultades, nuestros desafíos y lugar, nuestro trabajo, nuestra oración y sacrificios. Todo lo ofrecemos como un regalo de amor a nuestra Madre y Reina para que Ella tenga las manos llenas para regalar a tantos que lo necesitan.